miércoles, 29 de enero de 2014

CAMISETAS



28 de febrero de 2004. La International Football Association Board (IFAB), definida por la FIFA como “los guardianes de las reglas del fútbol”, celebra en Londres su 118ª reunión anual. En el orden del día una nueva ley, en realidad una modificación a una regla, destinada a cambiar uno de los momentos cumbre del balompié. “Los futbolistas tendrán que controlar la euforia que sigue a la consecución de un gol y dejar de quitarse la camiseta para celebrar el tanto, ya que a partir del 1 de julio tal acción será sancionada con tarjeta amarilla”, explicaba la FIFA en su página web. “Quitarse la camiseta tras marcar un gol resulta innecesario y los jugadores deben evitar tan excesiva muestra de júbilo”.

No terminaba ahí la nueva normativa mundial para las celebraciones, que entre los años 80 y el siglo XXI habían pasado de la ‘euforia Butragueño’ (carrerita corta, salto en el aire con el puño hacia el cielo), a otras mucho más curiosas y polémicas. Desde la ‘cucaracha’ protagonizada por Ronaldo, Robinho y Roberto Carlos, todos del Real Madrid, en Mendizorroza tras un tanto anotado por el primero al Alavés, hasta la simulación de ejecución sumaria que interpretaron los jugadores de Chivas de Guadalajara Marco Fabián y el Venado Medina tras marcar un gol ante Tecos; una celebración que llegaba en medio de una las mayores épocas de violencia que había vivido México en toda su historia, enfrascado el país en una interminable guerra contra el narcotráfico encabezada por el entonces presidente Felipe Calderón. La FIFA, la politizada organización declarada a sí misma como apolítica, decidió que no podía permitir ese tipo de festejos sobre un terreno de juego. Habría multa para las faltas de respeto, pero también para las muestras de cualquier tipo de ideología alejada de lo puramente deportivo.

He aquí algunas de las celebraciones más curiosas vetadas por FIFA, UEFA y otros estamentos nacionales e internacionales.

EL APOYO DE ROBBIE FOWLER A LOS ESTIBADORES DE LOS MUELLES DE LIVERPOOL
El 20 de marzo de 1997, el Liverpool recibió en Anfield Road al Bergen de Noruega en partido correspondiente a la vuelta de los cuartos de final de la extinta Recopa de Europa tras el empate a un tanto con el que terminó la ida. No hubo suerte para los noruegos. El equipo de Collymore, McManamann, Fowler y Patrick Berger dejó el marcador en un clarísimo 3-0, aunque la atención estuvo en el tercero de los de Roy Evans, segundo en la cuenta personal de Robbie Fowler, quien decidió celebrarlo mostrando una camiseta bajo la oficial en la que podía leerse: “500 Liverpool dockers sacked since september 1995”. Un acto que automáticamente convirtió a Fowler en un ‘working class hero’ de su ciudad, título que pagó con los 2.000 francos suizos de multa  que le impuso la UEFA por mostrar ideología sobre el césped. Sólo una semana antes, la propia organización europea había alabado otra actuación del rapidísimo atacante, acontecida durante un Liverpool-Arsenal en el que Fowler se dejó caer en el área de Seaman. El árbitro señaló pena máxima a pesar de las advertencias del delantero, que negó reiteradamente que aquello fuera falta. Al final de esa temporada, la UEFA premió al del Liverpool con el Fair Play Award.

TENSIÓN ENTRE IRÁN Y ARABIA SAUDÍ
Azadi Stadium, Teherán, 18 de febrero de 2012. El Esteghlal recibe al Al-Ettifaq de Arabia Saudí en los play-off de clasificación para la fase final de la Liga de Campeones de Asia. Jerkovic, francés de origen serbio, adelanta a los iraníes en el minuto 37, pero sólo 22 minutos después Yousef Al-Salem iguala la contienda. Durante la celebración muestra una camiseta ante las cámaras con la palabra “F16” estampada en la misma. El choque concluye con 3-1 para los locales, que sellan su participación en la siguiente ronda de la competición, pero sólo unos días después Ali Reza Deghan, presidente de la Comisión de Deportes del Parlamento de Irán exige a la Federación de Fútbol de su país que proteste ante la FIFA por lo que considera una celebración “totalmente politizada”; entiende que el lema responde a una provocación. Unos meses antes, Arabia Saudí, aliado de Estados Unidos en el Golfo Pérsico y archienemigo de Irán, había comprado varios aviones de combate F16 a la potencia norteamericana. “Si en el fútbol valen estos exabruptos, los jugadores iraníes podrían escribir Shahab 3 [misil fabricado por Irán] en su camiseta. Por lo menos es un producto nacional”, argumentaba.

ROMA-LAZIO, EL DERBI DE TODOS LOS DERBIS
Francesco Totti, one club man, especie en extinción que aún sobrevive en el continente europeo, es Roma y es la Roma. Capitano eterno, debutó con la escuadra giallorossa en la temporada 1992-1993; ya suma 22. Desde entonces acumula 230 goles en 543 partidos, un título de Serie A, dos Copas de Italia, dos Supercopas de Italia y un Campeonato del Mundo. En Roma es tan conocido como el Circo Massimo y tan referencial para sus ciudadanos como la Piazza Navona; un futbolista que siempre ha mostrado su mejor repertorio en el ‘Derby della Capitale’, el partido más ruidoso de Italia, el Roma-Lazio. Pero uno de ellos figura grabado en el imaginario romanista. Sucedió el 11 de abril de 1999, Estadio Olímpico, partido de vuelta de la Serie A. La Roma, ganaba por 2-1 al comienzo de la segunda parte. Minuto 90, Totti finiquita el partido con un tercer tanto y una celebración con camiseta incluida: “Vi ho purgato ancora”, una humillación para la hinchada del Lazio. Trece años después, la Roma se enfrentó al Chievo Verona en el Olímpico, víctima con la que Totti rompió seis meses de sequía goleadora. “Scusate il retardo”, pudo leer su hinchada. Otra forma de redimirse.

ATRAPA A UN LADRÓN
Pablo Pintos, lateral derecho, uruguayo, jugó en Defensor, San Lorenzo y Getafe antes de firmar un contrato de una temporada con el Kasimpasa de Estambul, donde se convirtió, al menos por un par de días, en uno de los futbolistas más famosos del mundo. 15 de septiembre de 2012; el equipo capitalino se enfrenta en su estadio al Gaziantepspor en partido de la Superliga de Turquía. Minuto 90, los locales vencen por 2-0 cuando tiene lugar un córner a favor del rival, completamente volcado en el área del Kasimapasa. Pablo Pintos roba el balón y lanza un contraataque en solitario con el que recorre 80 metros y que termina en gol. Euforia. El uruguayo se quita la camiseta, celebra con sus aficionados en la grada. Tras el jolgorio, regresa a su posición. Es entonces cuando un hincha, presente en el césped, le roba, cual carterista, la elástica que aún portaba en su mano; comienza a correr huyendo de las fuerzas de seguridad. Pintos está desnudo de cintura para arriba mientras el aficionado es reducido justo antes de lanzar su trofeo a un compañero de la tribuna. Un hecho insólito, tarjeta amarilla y robo.

WHY ALWAYS ME?
“El árbitro vio mi cuerpo y sintió envidia; por eso me amonestó”. La frase la pronunció Mario Balotelli tras la semifinal de la Eurocopa de 2012 que enfrentó a Italia y Alemania (2-1); el delantero celebró su segundo tanto mostrando al mundo sus abdominales y vio la tarjeta amarilla. Sin embargo, fue otra la celebración que lo convirtió en icono global y, entre otras cosas, a ser considerado por la revista Time, donde también fue portada, como una de las 100 personas más influyentes del mundo. Old Trafford, 23 de octubre de 2011, Derbi de Manchester. El United recibe al City en el Teatro de los Sueños. Ferguson, aún en el banquillo, no sabía que sufriría una de las grandes humillaciones de su carrera. Minuto 22, una jugada iniciada entre Silva y Milner acaba en las botas de Super Mario, que bate a De Gea sin demasiados problemas. Ni una sonrisa en el palermitano, que con su seriedad habitual muestra un lema bajo la publicidad de Etihad de su camiseta: “Why always me?”. Protestaba Balotelli por la presión que, a su juicio, sentía desde los tabloides, especialmente The Sun. Un día antes del partido el delantero y sus amigos habían quemado la casa del futbolista mientras jugaban con fuegos artificiales. “Lo malo de Inglaterra es el clima, la comida y The Sun”, declararía poco después. El United-City terminó con el resultado de 1-6.

“ME HABÉIS DADO UNA VIDA MARAVILLOSA. OS QUIERO”
Brian Griffin murió atropellado el 24 de noviembre de 2013 mientras jugaba al hockey en la calle. “Me habéis dado una vida maravillosa. Os quiero”. Estas fueron las últimas palabras pronunciadas por el sofisticado perro creado por Seth McFarlane para Family Guy, la exitosa serie de animación de Fox, antes de morir. Un segundo más tarde, fanáticos de medio mundo mostraban su pésame y su tristeza a través de las redes sociales, no en vano había fallecido uno de los personajes claves en la cultura popular de la última década. El fútbol no fue menos. Dos días después, el 26 de noviembre, el Wolverhampton se enfrentaba en el Molineux Stadium al Tranmere Rovers en partido correspondiente a la League One de Inglaterra. Minuto 16, Leigh Griffiths, delantero escocés de los Wolves, abre el marcador para el equipo local. Con rapidez busca una cámara donde poder enseñar su mensaje, escondido bajo su camiseta: “RIP Brian”, mostró en homenaje al personaje de Family Guy, imagen recogida por medios de comunicación de medio mundo. No vio tarjeta amarilla. Sólo dos capítulos después Seth McFarlane decide ‘resucitar’ a Griffin gracias a una máquina del tiempo.

No son las únicas celebraciones estrambóticas que se han visto en la historia reciente del fútbol. Cristiano Luccarelli celebró un gol haciendo el amor a la camiseta del Livorno, su club de toda la vida; Vucinic, delantero montenegrino de la Juventus, optó por quedarse en calzoncillos, algo que repitió con su selección y que ya habían hecho antes jugadores como Yeste o Bendtner; Ahmed Ateef quiso homenajear a Sergio Busquets tras anotar un gol vistiendo los colores de Arabia Saudí en un enfrentamiento ante Yemen; Kaká, futbolista muy religioso, dedicaba sus goles a Jesús luciendo el lema ‘I belong to Jesus’ -Pienaar, del Everton optaba por ‘God is great’-; Frederic Kanouté se posicionó junto a Palestina en uno de los momentos más complicados del conflicto vivido por el pueblo árabe con Israel, también el egipcio Aboutrika durante un partido entre su selección y Sudán; Chico, Michu, Pablo Hernández y Rangel, todos del Swansea, celebraron un gol con tres camisetas que formaban la palabra España; Paolo di Canio, durante su etapa en el Charlton, se acordó de Fabrizio Quattrochi, italiano ejecutado en Irak, lo mismo que hizo Andrés Iniesta con Dani Jarque tras marcar el gol que daba a España su primer Campeonato del Mundo.

3 comentarios:

  1. Jaja, yo lo amo en el interior una camiseta de fútbol blanca

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  2. Robbie Fowler es un ex futbolista inglés . Nació el 9 de abril de 1975, en el barrio de Toxteth, en la ciudad de Liverpool.

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  3. Quitarse la camiseta después de marcar;
    El movimiento pareció ocurrir en una gran cantidad de jugadores
    Debe ser muy difícil de controlar;
    puedo entender~~~
    incluir Messi :)!

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