jueves, 8 de noviembre de 2012

L'ULIVO MADRIDISTA


Raulistas, madridistas disfrazados, yihadistas de la mourinhicidad, valdanistas, mendocistas, florentinistas, pipistas, khediristas, gutistas de la cuarta internacional, torilistas, delbosquistas, Juanito Navarro. El Real Madrid, paradigma del pensamiento único, creador de irrevocables axiomas futbolísticos sustentados gracias a los pilares de ese edificio que dice Jabois que tiene que "saber menos", creador e ideólogo de un señorío que unos expresan ganando en buena lid y dando la mano al perder y otros identifican con miles de hectáreas al norte de la ciudad, ha visto como su tradicional unidad, su relato vertical, han derivado hacia la izquierda más setentera. Familias, sensibilidades desbordantes, tuiteros transnacionales con Juanito como ser totémico más allá del minuto siete; incapaces todos ellos de llegar a un pacto de caballeros. Como los partisanos, como la Resistance, como la milicia republicana, como los palestinos de La Vida de Brian. Perdidos entre ejércitos de liberación popular y ejércitos populares de liberación.

Ramón Mendoza, quintabuitrismo, Lorenzo Sanz, partidas de parchís de a quinientas mil pesetas la mano, Johan Cruyff. Necesitaba el Real Madrid de los 90 alcanzar un compromesso storico con su propio pasado, recuperar valores, dar con el seny catalán que Pep trataba de encontrar en Chamberí sin demasiada suerte. Y el madridismo, harto de davidoffs en el palco, alcanzó el gran acuerdo de sus últimos cincuenta años. Comenzaba una nueva era, una nueva gestión; llegaban los zidanes y los pavones, uno de los mejores mensajes publicitarios jamás lanzados en el fútbol español. Florentino fue Andreotti. Valdano, Berlinger; y entre los dos lograron canalizar la tradición blanca, o la percepción de su tradición. El presidente, exitoso, conservador, CEO absoluto, recogía las influencias del Real Madrid del blanco y negro, del club que logró la Copa de Europa en propiedad. Valdano fue más allá. Como Manolo Vázquez Montalbán con el Barça, el argentino trató de modificar los valores, de convertir al Bernabéu en un lugar gustador, escaparate de las mejores delicias de la ciudad, herencia rosarina, filosofía menottista. Llegaron los éxitos, pero también los fracasos, las dudas. El experimento había funcionado. Había vuelto el mensaje único, la Ciudad Deportiva ofrecía talentos y el aparato del club rebuscaba entre las grandes estrellas a golpe de servilleta. Tras un breve paréntesis en el que se manipularon asambleas el mensaje horizontal volvió a verticalizarse, desapereció la eterna interrogación retórica, se alumbró la identidad. El planeta entero sabía lo que podía encontrarse en Padre Damián esquina con Castellana.

Y de repente murió Aldo Moro, llegó Mourinho y democristianos y comunistas volvieron a las andadas. Fue la consecuencia del paso por la banca de Pellegrini (Calixto Tanzi en Valdebebas), de Luxemburgo, de López Caro. Con el portugués desapareció Valdano, corriente alternativa; se evaporó Zidane, corriente presidencialista, y nació el madridismo underground, basado en una suerte de sexo, drogas y rock and roll aplicados a la pelota. Fue José y no Jorge el que modificó el señorío, el que creó (crea) el relato, el que ha hecho reenamorarse del club como adolescentes a abonados octogenarios; pero al miso tiempo creó nuevas divisiones, discutió sobre libertad religiosa, que en el Real Madrid es como hacerlo de la cantera, hasta dejar las bases del partido, el futuro de la entidad, en un existencialismo inabarcable generador de miles de corrientes, tantas como socios, tantas como periodistas, tantas como analistas. El Real Madrid, más izquierdista que nunca, busca un L'Ulivo, un Romano Prodi que devuelva el relato único, que vuelva a juntar en la barra de un bar de Fuenlabrada a un casillista y a un euromourinhista sin que sea necesario nacionalizar los medios de producción de la entidad.

3 comentarios:

  1. Se pongan como se pongan, nos pongamos como nos pongamos, nunca ha habido un presidente y una época que encajara mejor el el Real Madrid que Ramón Mendoza y su vida. Y hasta su muerte.
    Fantástico, como siempre.

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  2. No sé que decirte, Patri-cia, muchos de los Presidentes recientes de ese club auto-denominado como "señor" (me reservo mi opinión al respecto) creo que encajan bien con su espíritu: L. Sanz, Calderón, Boluda, etc.

    En cuanto al artículo, pues no he acabado de pillar lo del "Real Madrid, más izquierdista que nunca"...

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  3. Me parece interesante el paralelismo futbolístico-político y más concretamente merengonista-italiano, aunque evidentemente en muchos casos resulta muy forzado. Claro que si el RM está más izquierdista que nunca porque busca a un Prodi... apañados vamos, conviene no olvidar que Prodi era un democristiano bastante conservador. Otra cosa es que frente al mourinhismo, que es una especie de ultraderecha futbolística cual cruce de Bossi y Starace, hasta un Prodi parezca progresista.

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