sábado, 6 de octubre de 2012

JOHNNY



Todavía hoy hay aficionados en la Preferencia Oeste de los Campos de Sport que esperan que Jonatan Valle (Santander, 1984), «la rompa». Que el chaval aparezca caído a la banda derecha y que sorprenda con algún movimiento inverosímil, de esos que todo el mundo decía que hacía, pero que en realidad muy pocos vieron salvando algún calentamiento (ha sido el jugador que más partidos ha disputado como suplente en la historia del Racing en Primera), o algún partido amistoso, donde lograba liberar la maldita presión. Un lastre que cargaba sobre sus espaldas prácticamente desde el comienzo de su adolescencia y que marcó el resto de su carrera deportiva, todavía viva a pesar de los altibajos, centenares en los últimos años.

Johnny, como es conocido por su entorno y por la mayoría de vestuarios por los que ha pasado, estaba llamado a cambiar la historia del Racing. A los 14 años ya tenía el desparpajo del barrio, el toque que solo se puede adquirir en canchas de hormigón, la egolatría de las estrellas. Al final, echando la vista atrás, lo que le falló fue su físico... y muchas otras cosas. Pero cuando apareció fue una revolución. En Cantabria y en la España futbolística. Su zurda estaba destinada a regalar tardes soleadas de fútbol en Santander -fue de los primeros que exigió jugar a pierna cambiada en el Racing)- pero al final fue un incomprendido, un pequeño juguete roto al que todo el mundo le exigió. Él no hizo caso a la masa. Siguió jugando al fútbol y todavía hoy juega. Y juega como sabe, como ha hecho toda la vida. Sin que le importaran las críticas. A tirar el caño si puede. A maravillar. A justificar el precio de una entrada. A correr lo menos posible y a dar pases a los compañeros mientras contempla el horizonte. Como un quarterback. Pases perfectos.

Pero todo esto no valí para la alta competición, la que tanto y tanto le exigió a Johnny. El santanderino tiene una espina clavada. Algo que pudo ser y no fue. Con la llegada de Marcelino, en la primera etapa del asturiano en el Racing, Jonatan Valle firmó una de sus mejores pretemporadas. Marcelino, siempre pendiente del talento, le dio confianza. Le habló al oído. Le convenció de que podía ser importante en un equipo que terminó la temporada haciendo historia. Pero Jonatan se lesionó. En privado dice fue la encrucijada definitiva y puede que así sea. A partir de esa temporada nunca volvió a jugar en Primera División con el Racing. Ni como titular, ni como suplente. Fue una caída libre deportiva que le permitió madurar y asumir responsabilidades que le liberaron de la presión del fútbol. Ahora está en Huelva. Johnny, genio.

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