domingo, 1 de julio de 2012

MORFINA Y COCAÍNA




Esperaba el racinguismo la escena final de Algunos hombres buenos, esa en la que Jack
Nicholson, jefe de todo en el Guantánamo pre 11-S, reconoce algo que en sí mismo ya es uno de los grandes axiomas en este lado del mundo, el del capitalismo decadente: “el fin justifica los medios”. Así lo creyó Aaron Sorkin, que durante esa magnífica secuencia puso en boca del actor que quiso ser laker varias frases geniales. “Tú no puedes entender la verdad, maldito enano insolente”, le dice a un increíble Tom Cruise. La historia verdiblanca, que es un guión en sí misma, ha terminado por contra como la cuarta temporada de Perdidos. Los náufragos abandonan el espacio de protección magnética de la isla, se encuentran con otros humanos, abandonan el bote, tocan tierra, sonríen y fundido a negro. To be continued. Flashbacks y flashforwards que se mezclan en el imaginario colectivo. Una parte de la ciudad se mira en el espejo de comienzos de siglo, en aquel hortera ruso de camisas Versace; la otra duda del futuro que plantean los dos fichajes que aún no cuentan con la firma de esos administradores concursales que pronto empezarán a sentirse como Richard Alpert, el canario que se vio atrapado entre Jacob y el Humo Negro.

En la planta en la que se dirige a 18 manos el futuro del club solo faltan ya las arañas de hierro forjado que decoraban las ventanas del despacho de la mansión Corleone de Long Island. Desde ahí, sin educados consiglieres, sin moscato d’Avola, con vasos de papel en lugar de los finos cristales de Noto y Ragusa, los Starship Troopers de farias y brandy de Lidl tratan de hacer creer al mundo que la masa social, la afición, el entorno, la grada, la hinchada, es enana, maldita e insolente, como Tom Cruise frente a Nicholson. Intentan, como Sigmund Freud, superar una adicción a la morfina con rayas de cocaína de ínfima pureza. Al Racing ya se le caen los dientes de fumar bases; está harto de esnifar líneas directamente desde la tarjeta. Es un ser tísico que si engorda lo hará como Maradona, de forma enfermiza, pero ahora dispone de 15 días para encontrar una clínica del interior y regresar a ocupar, como el genio vienés, su lugar en la historia.

(Publicado en El Mundo Cantabria el 30 de junio de 2012)

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