martes, 3 de julio de 2012

HUEVOS FRITOS




Vicente del Bosque es un tipo de huevos fritos con patatas. Pragmático, simple, hijo de ferroviario sindicalista al que un día durante una comida en el Santiago Bernabéu le pusieron unas virutas de trufa sobre las sagradas yemas. Ahí se dio cuenta que su casa de siempre, su hogar, se iba convirtiendo de a poco en todo lo que odiaba. En poco más se parece don Vicente a Luis, el pionero. Con Aragonés, hace cuatro años, España bailaba sobre los billetes de 500 euros que generaba el ladrillo. Éramos ricos, un milagro económico ejemplar para el neoliberalismo, entonces tan infalible como el papa. Y ahora, cuatro años después vuelve a ser el fútbol el catalizador de ese noventayochismo endémico tan español que solo se esconde cuando la pelota se pone en los pies de la única vanguardia nacional de la que España puede presumir en las cumbres del Eurogrupo. Hace cuatro años, cuando Torres humilló a Lahm en el Prater, aún faltaba tiempo para que Lehmann Brothers petara y cambiara el paradigma para siempre. Baraja y Albelda desaparecían del infame doble pivote con el que nuestro marqués futbolístico inició el juego en Polonia al mismo tiempo que se disparaban las deudas nacionales de los tres países que ayer estaban representados en el césped, una humillada Italia y una triunfal España que fueron fiscalizadas por un juez portugués. PIGS en Kiev.

Con el corralito argentino surgió una de las mejores hornadas de publicitarios de la historia. Acá presumimos de genios tranquilos. Dicen que chavales de la calle, de los que toman cañas con sus amigos; sin embargo ingresarán 300.000 euros en sus ya de por sí saneadas cuentas corrientes. Esta generación no representa a España, como Luis Suárez no representaba a aquel país al que su entorno encerraba en sí mismo. Andrés, David, Iker, Sergio, Xabi, Xavi, Fernando. Nombres comunes para hechos anormales. Todo lo contrario que el jefe, el del bigote. Un tipo tranquilo que buscó refugio en el Bósforo para huir de un madridismo periodístico con el que nunca se sintió tranquilo. Tampoco en Polonia. Tampoco en Ucrania. Citó a Molowny a escasas fechas de debutar ante Italia; a una Italia que ayer destrozó. Historia de un marquesado infinito.


(Publicado en El Mundo Cantabria el 2-07-12)

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