domingo, 8 de enero de 2012

LEVANTE NIGHT LIGHTS



Estados Unidos tiene cosas buenas, entre ellas la maravillosa manera con la que cuentan el deporte, más cerca de la literatura que del periodismo tradicional. Un género, el periodismo deportivo yanki, que no puede entenderse sin el Sports Illustrated, la biblia para muchos. Tampoco sin esa genial e inspiradora crónica, The Fight, una asignatura universitaria en sí misma, que Norman Mailer escribió acerca del combate que disputaron en Kinsasha (entonces Zaire) Muhammed Ali y George Foreman en 1974, un análisis en toda regla de la sociedad occidental y del ascenso y caída de Richard Nixon. En Europa este género fue inaugurado por el italiano Gianni Brera, maestro de maestros, que en las páginas de La Gazzetta dello Sport ideó, desarrolló y dejó para la historia las llamadas crónicas oblicuas. Historias en las que además de hablar de fútbol contextualizaba políticamente la situación de su país, analizando a través del fútbol el siempre complicado devenir de la Italia post Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, hay una publicación que a mí me parece especialmente remarcable e influida directamente de la pluma de Mailer, Talese o Capote. No es otra que Friday Night Lights, novela de no ficción firmada por H. G. Bissinger, periodista del Philadelphia Inquirer y ganador del Pulitzer de 1987 que decidió abandonar su trabajo en la redacción para contar la historia de un equipo de fútbol americano de un instituto radicado en Odessa (Texas), una de las ciudades más deprimidas del gran estado norteamericano. Los Permian Panthers. Una historia de hundimiento económico, tradicionalismo texano, presión juvenil y sueños rotos. La pérdida de la inocencia. El libro, difícil de encontrar en España, es una obra maestra del nuevo periodismo, ése con el que The New York Times ha querido volver a brillar una vez más enviando a España un redactor que explique al exigente lector medio del diario el milagro del Levante.

«Para nuestra cultura es imposible entender cómo un club como el Levante, con solo 12.000 personas en el estadio es capaz de superar al Real Madrid o el Barcelona», contaba Jack Appleman, uno de los miembros de la plantilla del que quizá sea el periódico más influyente del mundo, hace no demasiado tiempo. Bien, pues The New York Times ha tenido en el Levante a uno de sus últimos y principales protagonistas. Appleman pasó varios meses trabajando en España, el tiempo suficiente como para ver de cerca el sueño valenciano y comenzar a entrevistar a los veteranos granotas. Juanfran, Juanlu, Valdo y Ballesteros pasaron por su grabadora, desde donde fueron lanzados a todo el mundo como un ejemplo a seguir. Un pequeño milagro, como aquel que también se convirtió en épica historia (más si cabe) tras la victoria de USA sobre la URSS en la final de hockey sobre hielo de los JJ 00 de Invierno de Lake Placid en 1980. ¿Algún día volverá a ser el fútbol español uno de los temas estrella de The New York Times? Quizá cuando la quiebra ética y moral (la económica ya es irreversible) sea irremediable.

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