miércoles, 1 de junio de 2011

ASD ALEISTER CROWLEY



Si uno llega a Palermo por carretera desde el oeste y abandona la ciudad por el este tiene muchas posibilidades de encontrarse con el Renzo Barbera. Un estadio singular, hogar del Palermo que ha asombrado a Europa en su última campaña en la Serie A gracias a la magia de Javier Pastore y la veteranía de Frabrizio Miccoli y que fue inaugurado en 1932, en pleno apogeo de la dictadura fascista de Benito Mussolini. Su estructura, de un hormigón sucio y caótico, recuerda al San Paolo de Nápoles, y puede considerarse como una metáfora de Sicilia y de todo el sur de Italia. Sucio, pasional, plagadas sus paredes de emborronadas pintadas que nada tienen que ver con el fútbol y sí con la rémora política que atraviesa la región en los últimos 60 años. Allí juega el equipo de moda en el Mediterráneo, el US Città de Palermo, refundado en 1987 con esa nomenclatura después de dos dramáticas desapariciones (1939 y 1986) provocadas por cuestiones económicas demasiado habituales en la bedda Sicilia. Un conjunto que se ha convertido, junto al Nápoles de Aurelio de Laurentiis, en el principal motor social al sur de Roma y que, como su lugar de juego, también es un símil de una isla en la que uno encuentra el paraíso y el infierno en apenas un valle de distancia.




Siguiendo por esa misma carretera, a escasos 70 kilómetros, en Cefalù, sobre las faldas de La Rocca que protege una ciudad con raíces fenicias, griegas, cartaginesas, romanas, normandas, árabes y españolas se encuentra otro estadio. Más modesto. Más pequeño. Más moderno. Más limpio. Con menos localidades. Es el Santa Barbara, un campo de juego de un equipo humilde, de pueblo de pescadores, que es lo que era Cefalù antes de convertirse en uno de los principales destinos turísticos de Europa. Gentes que llegan a la ciudad en busca de las termas y de las playas. De las anchoas y del cus cus de pescado y que de vez en cuando preguntan por Aleister Crowley, uno de los pobladores más célebres que pasaron por allí. El inglés, poeta, ensayista, ocultista, mago, cabalista, filósofo, artista y gurú de la magia negra llegó a Cefalù, como Lord Byron a Taormina unas décadas antes, a principios del siglo XX con el objeto de fundar la Abadía de Thelema en una casa que era, y es, demasiado humilde para su condición de rico heredero. En la actualidad se mantiene en pie a duras penas en un barrio que en su época -hace casi un siglo- era la prolongación de la localidad (hoy día rodeada por esperpénticas urbanizaciones setenteras) y muy cerca, mucho, del estadio de la ASD Stella Azzurra Cefalù. Allí Crowley se adelantó a los beatniks y a los hippies. Experimentó con drogas, practicó la libertad sexual (era un abierto bisexual) y pintó las paredes con frescos que recuerdan a un Gauguin psicotrópico que hoy día pueden verse si uno es capaz de saltar la espesa maleza que rodea una casa que se mantiene en ruinas, de la que nadie quiere oír hablar y que ha sido completamente abandonada por las autoridades italianas a pesar de la enorme celebridad que la habitó. Un personaje que tras su muerte se convirtió en un mito pop. Que sobrevivió a las leyendas que le rodeaban sobre sacrificios humanos y suicidios colectivos. Que apareció en la portada del Sgt. Pepper’s Lonely Club Heart Band de The Beatles junto a otros iconos populares como Bob Dylan, Edgar Allan Poe, Marilyn Monroe, Karl Marx, Carl Jung, Fred Astaire, Aldoux Huxley o William S. Borroughs. Un tipo que vivió sin saberlo, ya que se construiría posteriormente, a las faldas de un estadio que a lo largo de su historia, quizá como la casa que se sitúa a unas pocas decenas de metros en dirección sur, ha sido maldito para su club y para los habitantes de Cefalù, que nada quieren saber de mister Crowley cuando se les pregunta. Y es que como el Palermo, la hoy conocida como ASD Stella Azzurra Cefalù, ha sido refundada en varias ocasiones, con un incendio en el campo de juego de por medio.



Hoy día la Cifalù, que dicen los sicilianos, se encuentra perdida en las divisiones más inferiores del calcio, en lo que sería la Regional Preferente española. Hubo un tiempo en el que soñó con alcanzar el fútbol nacional, pero como le ocurrió al Palermo en 1986, el club fue llevado a la desaparición. Hace solo unos pocos días, mientras el Palermo perdía la Coppa Italia en el Olímpico de Roma frente al Inter de Milán del millonario Moratti, perfecto ejemplo del poder del norte del país, la ASD Cefalù disputaba un torneo de verano en una localidad cercana ante el Castelbuono, en el llamado derbi delle Madonie. También perdió.


Quizá a Aleister Crowley le gustaba el fútbol.

3 comentarios:

  1. A mi el fútbol ni fu ni fa..pero tú y Cefalú me encantais!
    Cuando vamos y me cuentas esas historias in situ?? hay muchas arquitectónicas por la zona con las que te puedo amenizar comiéndonos un cornetto de nutella(está bien que hables de fútbol, pero si te refieres al sur de Italia, es casi pecao que no aludas la ma-ra-vi-llo-sa comida!)
    :-)



    Adorote,
    Besuni


    Pero_ojo

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  2. Gracias por el comentario Ana!!! Pero sí hablo de comida!!! Menciono el cus cus de pescado, una de las grandes delicias de la isla.

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  3. cierto!
    pensaba en la nutella y me cegué..
    usté perdone, ya sabes que yo por el día no funciono bien..

    vámonos a Napoliiii Dani!

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